21 mar. 2014














Seleccionando las fotos del Serendipia de ayer, estaba pensando en la historia de cada uno de esos materiales desechados... Es bonito como los materiales pueden volver a cobrar vida.
La red, de pesca, hace tiempo que ya no servía para su propósito original. La acopié estirada hace ya unos meses en el almacén, para otro propósito muy diferente.
Las cintas plateadas las recortamos del rollo que trajo de regalo Javier en su visita y que usamos para una instalación con los más chiquitines. Recuerdo a Javier y Paloma recuperando el papel durante largo rato para que pudiéramos volver a usarlo...
Los plásticos rojos los ha ido acopiando mi madre durante largo tiempo, fruto de encuadernaciones viejas o agujeros errados en su copistería.
Las gomas elásticas, un querido amigo las recuperó antes de que las tiraran en su fábrica para mi y me trajo unos diez kilos de ellas que ahora vamos usando poco a poco en un montón de actividades con los niños.
El plástico verde, una familia de Castro me lo trajo al espacio de creación: "Seguro que tu le darás algún uso".
Todos esos materiales los guardo con cariño y un cierto caos. Ellos aparecen y desaparecen, cogen polvo, viajan, cambian y se renuevan en nuevas ideas y proyectos. Después vuelven entremezclados a cajas y con paciencia y la convicción de que pueden vivir más vidas, los desenredamos, los clasificamos y los ordenamos y bajo su nueva forma, algún tiempo después, vuelven a formar parte de otra creación.