15 feb. 2012

El Canto de los Cronopios

"Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.

Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito."
(Historias de Cronopios y Famas, JULIO CORTAZAR)

Estos son algunos de nuestros cronopios particulares, esos entrañables y maravillosos seres verdes y húmedos...

Nuestros cronopios necesitan un hogar y cada uno inventa la historia del suyo.

Jules, en honor a Julio, es un cronopio que cambia de tamaño según como su estado anímico. A veces se siente todo grandote y otras, se queda todo pequeñito. Cuando se siente pequeñito, necesita espacios recogiditos, con puertas pequeñas y una ventanita para mirar. También necesita lugar para algún buen amigo que le acompañe. Cuando se siente (y se hace!) grandote, necesita espacios grandes donde pueda caber, con grandes puertas y ventanas y juegos con los que se entusiasma.

Jules necesita una casa muy especial y una cosa tiene clara, quiere que incluya un tobogán!!